Emigrar a los 20 años es una aventura; hacerlo después de los 50 es desmantelar una identidad. No se trata solo de cambiar de código postal, sino de reescribir quién eres cuando el mundo te dice que ya eres un "vejestorio" para el sistema laboral de tu país, donde después de los 35 años pareces una carga.
¿La inmigración beneficia a un país?
Una mirada profunda más allá del miedo y el mito
Perspectiva humana, realista y constructiva, sin extremismos, destacando tanto los desafíos como las oportunidades.