“¿Y si nos vamos?”
Dos palabras que, dichas en voz baja, pueden cambiar el curso de una familia para siempre.
No es una idea que nace del capricho. Nace del cansancio; Del miedo. De ver cómo los sueños se desvanecen frente a la inflación, la inseguridad, la falta de oportunidades. Pero....
Muchas personas, agobiadas por la desesperanza en sus países de origen, deciden tomar una de las decisiones más drásticas de sus vidas: emigrar. No cualquier emigración, sino una salida clandestina, sin papeles, sin redes de apoyo, con apenas unos pocos ahorros y un plan fraguado en la mente durante años. Sueñan con cruzar fronteras como turistas y, una vez allí, quedarse. Quedarse “como sea”. Trabajar en lo que sea. Dormir donde sea. Aguantar hambre, frío… todo con tal de no